Tu También Puedes

Cambia el mundo desde tu mundo

Cambiar el mundo…
Mejorarlo…
No es fácil.
De hecho, casi parece imposible.
Y tantas veces pensamos: “Total, por lo que yo puedo hacer…”
Pero, si en lugar de ese pensamiento, nos preguntamos:
¿Y yo, qué puedo hacer?
Tal vez ahí empieza el cambio…
Este es el punto de partida de Tú También Puedes.
Su base, un cuento y un documental.
En ambos, está la esencia del proyecto: enseñar a niños y jóvenes en las escuelas
que todos podemos hacer algo para mejorar el mundo.
Y Tú También Puedes.

“Tú también puedes” es un proyecto educativo para despertar en niños y jóvenes la pregunta:
¿Y yo qué puedo hacer?
Este es el primer paso para descubrir cómo pueden ayudar a mejorar el mundo con acciones e  iniciativas que ellos mismos escogen después de buscar una causa local y otra internacional en la que quieren colaborar.
Todo lo hacen ellos desarrollando el proyecto en sus colegios.
A partir de aquí empieza la aventura del cambio…

Todo el proyecto TTP se ha hecho con la aportación de tiempo y creatividad de un equipo de profesionales voluntarios que solo esperan mejorar el mundo con este regalo.

Eduquemos a nuestros hijos en un sistema distinto. Con sentimientos, con esperanza, con la alegría de que pueden hacer algo para mejorar el mundo que les hemos dejado. Educar desde el corazón y la comprensión es la base para que los niños sientan el mundo en el que viven y que las desigualdades se pueden cambiar. Tú también puedes así lo demuestra.

Un ejemplo de Tú también puedes

La educación es el arma más poderosa… Pero no solo en los países donde hacen falta escuelas, universidades o formación. Educar también es concienciar y, en los países más “favorecidos”, la educación es necesaria para que niños y jóvenes conozcan la realidad del planeta en el que viven, sus desigualdades y problemas y aprendan a compartir y no a competir, descubriendo que pueden hacer algo, por poco que sea, para cambiar el mundo como dice Nelson Mandela. 

 

En “Tú También Puedes” la meditación es la base de una nueva educación para aprender a parar, sentir, experimentar y conectar con uno mismo. Meditar cada día unos minutos es una buena práctica y más para empezar la jornada escolar. Los alumnos se relajan y los maestros, también. Y si todos los niños lo hicieran, dentro de una generación ese mundo en paz, al que se refiere el Dalai Lama, sería una realidad.